El calentamiento global y las olas de calor debilitan las brisas marinas en el Mediterráneo, según un estudio liderado por el Centro de Investigaciones sobre Desertificación del CSIC

Wikimedia

La brisa marina del Mediterráneo se está ralentizando, lo que reduce su capacidad para suavizar las temperaturas en ciudades como Barcelona, València o Ibiza. Así lo refleja un estudio liderado por el Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universitat de València (UV) y la Generalitat Valenciana, que analiza 41 años de datos de estaciones meteorológicas distribuidas a lo largo de la costa del Mediterráneo occidental. Al contrario de lo que cabría esperar con el incremento de la temperatura en la región, los datos muestran que la velocidad de la brisa marina ha disminuido de forma constante desde la década de 1980, un debilitamiento que se agudiza durante las olas de calor del verano. El estudio se publica en Scientific Reports.

La brisa marina es el viento que se genera durante el día cuando la tierra se calienta más rápido que el mar. Al ascender el aire caliente sobre la tierra, el aire fresco del mar avanza hacia la costa y produce un flujo que refresca las zonas litorales. Actualmente, la cuenca mediterránea se calienta entre un 20 y un 40% más rápido que el resto del mundo, por lo que el contraste térmico (el motor que genera la brisa) se intensifica. “Lo esperable sería que este mayor contraste generara brisas más fuertes. Sin embargo, observamos que las brisas marinas son cada vez más débiles, aunque más frecuentes en épocas del año donde ocurren menos, como en invierno”, explica Shalenys Bedoya-Valestt, primera autora del estudio e investigadora predoctoral en el CIDE.

Leer más