Según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), el verano de 2026 (desde el 1 de junio al 31 de agosto) ha sido el más cálido desde el año 1961, superando en 0,3 °C al verano de 2025. La temperatura media en la España peninsular fue de 24,5 °C, lo que supone un incremento de 2,4 °C respecto al periodo de referencia 1991-2020.
Las altas temperaturas han provocado numerosas olas de calor en España en los últimos años. Si se tiene en cuenta la definición de ola de calor del Ministerio de Sanidad, basada en determinar la temperatura a partir de la cual la mortalidad diaria aumenta de forma estadísticamente significativa, este verano de 2026 (del 1 de junio al 30 de septiembre) en todas las provincias españolas se han registrado 38 días con 2,8 °C de media por encima de esa temperatura umbral.
De manera evidente, estas temperaturas especialmente elevadas han tenido un impacto en la mortalidad. Según el Sistema de Monitorización de la Mortalidad (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III, desde el 1 de junio al 30 de septiembre se han registrado en España 5 684 muertes atribuibles a la temperatura en olas de calor. Se trata de un valor récord de la última década, por encima de las cifras de mortalidad de los años 2022 y 2025, los más calurosos después del 2026, en los que se registraron 4 789 y 3 832 muertes, respectivamente.
Ante esta gran cantidad de fallecimientos registrados este año, cabe preguntarse si están funcionando las medidas de prevención y adaptación al calor.