El cambio climático está provocando temperaturas oceánicas sin precedentes en Europa, con graves repercusiones para la vida marina.

Extraida de la noticia (World Weather Attribution)

Julio de 2026 ha sido el mes en el que los mares del mundo han alcanzado la temperatura superficial más alta jamás registrada (The Guardian, 2026). Se han registrado temperaturas superficiales del mar (TSM) récord en el Atlántico, a lo largo de las costas europeas, y en el Mediterráneo occidental (Copernicus, 2026). En el Mediterráneo, las TSM llegaron a situarse hasta 6 °C por encima de lo normal en junio (Unión Europea, 2026).

Estas temperaturas superficiales extremadamente elevadas han tenido importantes repercusiones en los ecosistemas marinos. En el Reino Unido, los pescadores han informado de un aumento de la presencia de pulpos en sus aguas, y las cifras registradas desde abril de 2026 han generado especial preocupación (Gov.uk, 2026). También se está observando el desplazamiento de especies marinas hacia el norte, en busca de aguas más frías, en distintos mares europeos, con posibles consecuencias para las especies autóctonas (Independent, 2026; Irish Examiner, 2026). Estos cambios en la distribución de las especies marinas podrían afectar a la variedad de peces y crustáceos disponibles tanto para el consumo humano como para la acuicultura. También se han observado alteraciones en las redes tróficas marinas: según diversos informes, los delfines están alimentándose de medusas a medida que disminuye la disponibilidad de algunas de sus presas habituales, como la caballa (BBC, 2026).

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