Cada diciembre nos plantean la misma pregunta: ¿fue un mal año para los fenómenos meteorológicos extremos? Y cada año, la respuesta se vuelve más inequívoca: sí. Las emisiones de combustibles fósiles siguen aumentando, impulsando las temperaturas globales al alza y alimentando fenómenos climáticos extremos cada vez más destructivos en todos los continentes.
Aunque 2025 fue ligeramente más frío que 2024 a nivel mundial, fue mucho más caluroso que casi cualquier otro año registrado (Copérnico 2025) y los impactos de este calor fueron inconfundibles. Este informe analiza algunos de los peores fenómenos meteorológicos extremos de 2025 que el equipo de la WWA ha estudiado, documentando las graves consecuencias del calentamiento global y revelando, una vez más, lo poco preparados que seguimos.
En los 22 fenómenos extremos que analizamos en profundidad, olas de calor, inundaciones, tormentas, sequías e incendios forestales se cobraron vidas, destruyeron comunidades y arrasaron cultivos. En conjunto, estos eventos pintan un panorama desolador de los crecientes riesgos que enfrentamos en un mundo en calentamiento.
Al cierre de 2025, este informe subraya que, incluso en un año con condiciones débiles de La Niña (NASA, 2025), que provocaron temperaturas superficiales del mar más bajas, las temperaturas globales se mantuvieron muy altas y el daño significativo del cambio climático inducido por el hombre es muy real. No es una amenaza futura, sino una realidad actual.
Unequal evidence and impacts, limits to adaptation: Extreme Weather in 2025
2025
World weather attribution
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