Los recientes episodios de lluvias excepcionales en Andalucía vuelven a poner de manifiesto la urgente necesidad de apostar por soluciones basadas en la naturaleza y una gestión territorial adaptada al cambio climático.
El documento, elaborado por SEO/BirdLife, 15 medidas de adaptación al cambio climático recuerda que España continúa afrontando estos episodios sin haber corregido los errores estructurales que amplifican el riesgo
El paso de la borrasca Leonardo por Andalucía, junto al episodio de lluvias intensas que se prevé en los próximos días, vuelve a evidenciar la alta vulnerabilidad del territorio frente a fenómenos meteorológicos cada vez más extremos. La organización insiste en que estos eventos no son hechos aislados, sino una señal clara de la crisis climática, y subraya la urgente necesidad de impulsar soluciones basadas en la naturaleza, como la restauración de riberas, humedales y llanuras de inundación, y una planificación territorial que reduzca riesgos, proteja a la población y refuerce la resiliencia de los ecosistemas.
Las consecuencias de la borrasca Leonardo han sido especialmente duras para las personas que han visto sus hogares gravemente afectados, quienes han perdido bienes esenciales o se han visto obligadas a desalojar sus viviendas ante el riesgo inminente, una realidad que evidencia la creciente vulnerabilidad del territorio ante eventos extremos.
Las intensas precipitaciones registradas en los últimos días han provocado inundaciones en lechos fluviales ocupados, colapsos en zonas urbanas mal planificadas y episodios preocupantes en balsas mineras cuya seguridad depende de una infraestructura expuesta a riesgos crecientes. Estas situaciones, lejos de ser hechos aislados, forman parte del patrón de eventos extremos que el cambio climático está intensificando en España.
En paralelo, espacios naturales desecados en el pasado como la histórica laguna de La Janda, uno de los humedales más importantes que tuvo Europa occidental, vuelven a comportarse como lo que son: llanuras de inundación naturales que reclaman su función ecológica. El agua recupera su sitio, y, cuando este está ocupado o alterado, los daños aumentan.